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La Dirección de Deportes de la Administración Provincial de Mayabeque  tiene la misión de dirigir, asesorar, regular, ejecutar, controlar, evaluar y  aplicar la política del INDER encomendada por el Estado y el Gobierno, en cuanto a los correspondientes programas de Actividad Física Comunitaria, Deportivos, Recreativos y de Educación Física, que desde su alcance pedagógico, prestigian las conquistas de la revolución, contribuyendo a satisfacer las necesidades de la población, y al mejoramiento de la salud y calidad de vida, en correspondencia con las potencialidades de cada demarcación territorial.

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Ernesto cambió el bate por el fusil
La historia del #béisbol en la joven provincia de #Mayabeque cuenta con nombres de ilustres peloteros muy conocidos, que en distintas épocas transitaron por diferentes ligas existentes en Cuba y otras naciones y en ellas escribieron páginas que los convirtieron en ídolos de la afición.
Sin embargo, existen otros que sin alcanzar gran notoriedad por sus actuaciones en los diamantes, merecen ser recordados y reconocidos por los seguidores de nuestro principal pasatiempo nacional.
Uno de ellos es #Ernesto Rogelio Sánchez Mesa, de Santa Cruz del Norte, del que pocos coterráneos conocen su peregrinar por los estadios locales y del exterior, pero que ganó un lugar en la galería de glorias del deporte cubano.
Nació el 16 de septiembre de 1941, en el central Hershey. Como casi todos los varones, pronto se involucró en pitenes de pelota en su zona, única opción deportiva existente en la época. A los 14 años se enroló en el equipo del barrio El Comino para intervenir en el campeonato provincial de la Liga Juvenil.
Cuenta Rogelio que, cumplidos los 16 años, se desempeñaba como jardinero central, mostraba seguros desplazamientos en el terreno, era dueño de un poderoso brazo y buen bateador. Rogelito tenía serias pretensiones de jugar en categorías mayores.
Meses después, Asdrúbal López, por entonces segunda base de la novena de la Ciudad Condal, lo llevó hasta Jaruco y lo presentó a Pedro Natilla Jiménez, uno de los grandes lanzadores que tuvo la pelota cubana, quien por entonces dirigía un equipo local.
Pero este tenía cubiertas todas las posiciones a las que aspiraba el jovencito y respondió que sólo necesitaba cubrir la segunda base. Entonces, Asdrúbal hizo un aparte con Natilla y tras un breve diálogo, el mentor llamó al novato y comenzó a fonguearle hacia los jardines para observar sus desplazamientos en el center.
Después de un buen rato en el que Rogelito tuvo que capturar numerosas conexiones, Natilla quedó convencido de que tenía ante sí a un talentoso jugador para fortalecer su defensa central; aquel día el joven del Central Hershey, a los 17 años se ganó la plaza y vio abiertas las puertas a empeños superiores en el béisbol.
Rogelio militó en el club Casino Deportivo de La Habana del que era dueño el millonario Arnaldo Hormedo. Ese conjunto representaba a la exclusivista sociedad, cuyos jugadores en su gran mayoría procedían de familias adineradas. El muchacho de Hershey era una excepción por la calidad que mostraba.
Con ese conjunto efectuaron un doble juego de exhibición en el estadio de Zaza del Medio. Después de triunfar en el primer encuentro, a segunda hora, Rogelito resultó héroe de otro éxito al decidir con cuadrangular que disparó al lanzador Modesto Verdura.
También recuerda que en un desafío contra los Rifleros de Regla, efectuado en el terreno del Vedado Tennis Club en la capital, decidió el choque con un cuadrangular y los peloteros de los derrotados, que eran favoritos, la emprendieron contra él por ser causante de la derrota.
En 1960, compartió equipo junto a destacadas figuras como Jorge Trigoura, Jesús Jufré y Roberto Ledo además del manager Arnaldo Raxach, quienes vestían la franela de San José de las Lajas en la Liga de Quivicán.
Su último juego como amateur lo realizó el mismo año en el estadio Universitario de La Habana contra el conjunto de ese alto centro docente, al que vencieron. Por esa fecha rechazó oferta de los Indios de Cleveland, pero aceptó la propuesta de Fermín Guerra, otra reconocida figura del béisbol cubano.
Integró la reserva de los Leones de La Habana en la Liga Invernal Cubana, pero sólo participó algunas veces como bateador emergente. Ese sería el último campeonato de la Liga Profesional Cuban153291867 5040272672713333 1260284732517346530 oa.
Fue enviado a pulir a la Academia de los Cubans Sugar Kings, de la Liga Triple A estadounidense, que radicaba en el entonces Gran Estadio del Cerro, pero no llegó a jugar con ese conjunto. A finales de enero de 1961 viaja hacia Estados Unidos donde permaneció hasta septiembre del 1962.
Vistió el uniforme del equipo de Declatour (Clase A), donde estuvo poco tiempo hasta que fue transferido al Montgomery, del estado de Alabama. Pronto comenzaron a llamarlo Micky Mesa. Después incursionó en la liga clase Doble A con el conjunto de Newton, en Carolina del Norte y también en el Lakeland. En el poco tiempo que incursionó en el béisbol estadounidense no llegó a jugar en la Gran Carpa.
Al concluir la campaña en septiembre de 1962, Ernestico regresó a Cuba de vacaciones. Pocos días después, dio comienzo la Crisis de Octubre y sin pensarlo dos veces, decidió cambiar el bate por un fusil, se inscribió en las Milicias Nacionales y permaneció durante toda aquella difícil etapa atrincherado con su unidad militar en Playa Rotilla.
Una vez terminada la Crisis de Octubre, Ernesto, entonces con solo 21 años de edad, decidió no regresar a la pelota rentada y permaneció en su terruño natal. Durante tres años consecutivos hasta 1965, recibió tentadoras ofertas de contrato para jugar en Detroit con los Osos de Denver, Liga Triple A, pero siempre las rechazó y prefirió decir adiós definitivo al béisbol. Por su condición de exprofesional nunca jugó en las Series Nacionales de nuestro béisbol.
Pudo laborar como instructor de la disciplina en su demarcación pero prefirió trabajar en el sector del ferrocarril como maquinista en el tren eléctrico de Hershey, otra de sus pasiones, pues desde pequeño acompañaba a su padre en esas labores
En 1968 se reencontró en el Palmar del Junco de Matanzas con su excompañero Roberto Ledo, entonces mentor de un equipo oriental en la Serie Nacional, quien lo invitó a ocupar plaza de entrenador en su equipo, pero prefirió continuar como maquinista, donde se mantuvo durante 43 años hasta jubilarse.
Ernesto Rogelio Sánchez Mesa, actualmente reside en Santa Cruz del Norte, donde goza del respeto y aprecio de sus coterráneos. El INDER le otorgó la condición de #Gloria del Deporte Cubano.

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